Madre e hija hacen historia en España


El Unicaja Banco Gijón está de dulce: segundas en la clasificación de la Liga Guerreras Iberdrola tras la victoria de este sábado sobre el Zonzamas Cicar Lanzarote (26:17); las pupilas de Cristina Cabeza gozan de un estado de forma grupal envidiable.


Razones para la alegría no faltan en el seno del equipo asturiano pero es que, además, el pasado 5 de noviembre el equipo en su totalidad pudo celebrar la consecución de un hecho único y verdaderamente emotivo sobre la pista del Pabellón de la Arena. Fue en el partido correspondiente a la octava jornada de la competición, donde se llevaron la victoria (31:17) ante el CBM Morvedre. En aquel encuentro dos de sus jugadoras terminaron protagonizando una imagen nunca antes vista en el balonmano español: por un lado uno de sus mayores estandartes, la internacional paraguaya Marizza Faría, y por otro Yeruti Giménez, jugadora de 16 años recién subida del juvenil para debutar en la División de Honor. Y es que se trata de madre e hija, y ambas cumplían un sueño que ni siquiera habían perseguido de forma consciente.

El debut de Yeruti Giménez (16) en primera división fue con su madre Marizza Faría (38) en pista. Foto: Twitter Liga Guerreras Iberdrola

Al ser preguntada por Playmaker | Women’s Handball, Faría explicaba que “fue una situación que se dio con naturalidad, la consecuencia del trabajo bien hecho”, y lo decía visiblemente orgullosa. No solo de lo logrado por su hija, ya que debutar con el primer equipo a los 16 años no está al alcance de todas, sino también por ella misma, ya que viene de superar un periodo lleno de lesiones. Al finalizar el encuentro ambas se fundían en un abrazo emotivo ante las cámaras de Teledeporte, que pudieron captar una estampa familiar que no tardó en hacerse viral.


Playmaker: ¿Cómo fueron las sensaciones de ambas tras haber podido jugar juntas de manera oficial en la Liga Guerreras Iberdrola?


Yeruti Giménez: La verdad es que estaba muy nerviosa cuando entré. Para todo el mundo fue “guau, estás jugando con tu madre”, y yo no lo veía como algo tan grande, porque estoy todo el día con ella, y era como estar con ella en otro lugar más. Pero estaba feliz, contenta, no puedo describir la sensación. Mi madre sé que tenía ganas de llorar, yo no tenía ganas de llorar; el primer partido de pretemporada que jugamos juntas había ido bien, pero esto fue como “uff”, un partido oficial, ¿qué más puedo pedir? Jugar con mi madre, hacer lo que más me gusta, fue genial.


Marizza Faría: Yo la verdad ya estuve contenta cuando supe que la habían convocado, porque de normal las cuatro juveniles que hicieron pretemporada con nosotras entrenan lunes y martes con nosotras (el primer equipo), el resto de los días entrenan con su equipo. Y claro, el jueves Cristina (Cabeza) le mandó un mensaje a ella y a la otra juvenil, Lucía (López), para que fueran al video y al entreno de ese día porque estaban convocadas y yo con eso ya estaba feliz. Ya que jugase o no, había posibilidades de que sucediera o no, pero con el hecho de que estuviera convocada yo estaba más que satisfecha. Y yo sabía que si había oportunidad de meterla Cristina la iba a meter conmigo en pista, porque el año pasado, que fue un año duro para mí por las lesiones que se me iban encadenando, ella me decía: “Venga Mari, alarga un año más tu carrera y a ver si puedes jugar con tu hija”. Pero no era un objetivo mío, simplemente se dio porque, claro, no voy a jugar un año entero sólo por compartir pista con ella. Tengo 38 años y tengo que aportar algo a mi equipo para seguir estando en él. Me gusta aún el balonmano, amo este deporte, entonces dije, bueno, un añito más y voy a hacer la pretemporada con ella, que obviamente también era una motivación.


Marizza tiene vívido el recuerdo de una frase que dijo cuando se consagró campeona de la Copa de la Reina en 2018, uno de los mejores momentos en su carrera. La central paraguaya pudo compartir el momento con Yeruti, que había ido a jugar la Minicopa: “Recuerdo que me hicieron una entrevista con ella y en un momento dije algo así como: ‘ahora me queda jugar con mí hija’, pero no era un objetivo”. Las lesiones la respetaron durante estos años, pese a algunos problemas de cartílagos en sus rodillas, “lo normal”, aclara entre risas, y eso le permitió haber disfrutado este año de compartir pista con su hija de manera oficial.


“Ese día yo la verdad que no la vi calentando. Cuando recuperamos el balón miré a la banda porque cambiaban a la central, yo estaba de lateral derecho en ese momento. Cuando veo que Nerea (Cadenas) va al cambio, ahí ví que iba a entrar Tuti; se me escapó una sonrisa, pero también quería llorar. Porque te juro, he jugado ascensos, descensos, mundiales, pero esa sensación fue única, fue como... no sé, mi niña, jugando conmigo”.


PM: Es que no hay nada comparable a esa sensación, ¿no? Y, la otra parte, ¿cómo vivió ese momento?


YG: Yo lo disfruté. Al final del partido sí que estaba en plan “¡te amo, mamá!”, y llorando, pero cuando entré pensé “¡por fin!”, después de todo el trabajo que hicimos en pretemporada, de entrenar con ellas, que Cristina nos diese la oportunidad a las dos y que confiase en nosotras para darnos unos minutos, y a mí para poder compartir pista con mi madre, fue increíble.


PM: Más allá de esta situación tan especial, ¿cómo te viste en el partido?


YG: La verdad es que me lo tomé como un partido de juveniles: cuando entré pensé “fuera nervios, tú entra y disfruta que al fin y al cabo estás haciendo lo que más te gusta”. Entré y provoqué un 7 metros y cuando Cristina me dijo “lo tiras” yo pensé “ya, lo voy a fallar”, porque con las juveniles siempre fallo penaltis (risas). Sólo pensé “lo voy a tirar lo más fuerte que pueda, a donde vaya”, y cuando fue gol sí me puse súper feliz y me súper motivé, me vine arriba (risas). En el segundo ataque me acuerdo de que me empujaron y ahí pensé “madre mía, cómo se nota la diferencia”. Me empujaron y me hice mucho daño, y claro, era un partido que se estaba dando por Teledeporte, que si no yo confieso que me tiraba a llorar, porque me dolió mucho (risas). Pero para mí fue genial y la verdad es que lo disfruté muchísimo.


Mucho se habló del hecho de que madre e hija jugaron juntas, que nunca había pasado, pero también se trató del debut en la División de Honor para Yeruti, que fue otro hito para la joven promesa. En los minutos finales de aquel partido, de hecho, Cabeza optó por dejar en pista un equipo con un promedio de edad bastane joven: “El 7 que estaba jugando en ese momento eran jugadoras de 16, 18, 19 y 21, imaginate; y no sólo no desentonaron sino que marcaron dos goles más”, recordaba Marizza. A lo que Yeruti no tardó en agregar entre risas: Y claro, ella desentonaba con el rango de edades, por eso la sentaron”.


PM: Imagino que para una jugadora de tu talla, Marizza, con tanta experiencia y habiendo vivido tantas cosas durante tu carrera, dejar ‘un legado’ que como tú misma dices no desentona, debe ser importante para tí, ¿no?


MF: Bueno, sí, ¿sabes por qué? Porque todo el mundo me pregunta, porque saben que tengo una hija que está jugando, cosas como “¿es como tú?”, “¿juega como tú?”, siempre lo mismo. Y la verdad es que no, nadie es igual, ella tiene que tratar de hacer su camino porque es verdad que si no va a estar bajo mi sombra siempre por ser ‘la hija de Marizza’, ¿sabes? Tiene que ser ella, Yeruti. Bueno, nosotros le llamamos de cariño Tuti (sonríe). Tiene que ser Tuti. Creo que es el inicio y que les vino bien a las dos juveniles que debutaron, porque eso las motiva a seguir trabajando. Y a toda la base en general, porque ven que compañeras suyas, que entrenan con ellas, juegan en el primer equipo. Entonces, creo que ella tiene que valorar esto y entrenar a tope para que este momento se vuelva a repetir porque la temporada es super larga.


PM: Yeruti, ¿sientes esa presión de que te puedan comparar?


YG: No es presión, pero si que me da mucha rabia porque la gente piensa que te lo regalan, que estoy ahí porque soy la hija de Marizza. Y si yo no me hubiese esforzado...Porque Cristina no me iba a dar la oportunidad solamente porque mi madre es Marizza, no, Cristina me dio la oportunidad a mí y a todas porque nos esforzamos, porque entrenamos y trabajamos. No es presión, pero es tener que demostrar que es porque estoy trabajando, no porque sea su hija.


PM: Al final se entiende que lo más positivo es que has tenido en casa a una referente del balonmano mundial de la que poder aprender y absorber, cosa que evidentemente no muchas hemos tenido, y hay que valorar eso, ¿no?


YG: Creo que sí, yo vengo viendo balonmano desde pequeña y ahora pienso que gracias a ella, gracias al club y a haber visto tantos años División de Honor, al haber podido pisar la pista desde pequeña, hoy me sorprendo pero a la vez pienso en la suerte que tengo (por poder estar donde estoy).


PM: Leímos en algunas de las notas esta semana que no te gustaban mucho las comparaciones, entonces si pudieras decir qué te diferencia de tu madre en tu juego, ¿qué crees que sería? ¿Y qué cosas sí te gustaría hacer como ella?


YG: Yo me fijo mucho en la manera de jugar de mi madre y hay veces que ella me dice: “¿y por qué no entras tú?” y claro, yo me quedo en plan de “¿por qué no entras tú también?” (risas). Muchas veces me dicen que tengo los gestos de mi madre jugando y yo no sé, no sabría decirte ahora mismo porque no me gusta opinar mucho de mí misma cuando juego. Pero me gustaría tener la visión de juego que tiene ella, y cómo hace las cosas, porque ella hace el balonmano bonito y me gustaría aprender de eso.


PM: Marizza, ¿cuál crees que es su punto más fuerte?


MF: Yo considero que ella es una jugadora de equipo, hace jugar al pivote, a las extremos, por eso siempre le digo “¿por qué no entras más tú?”. Porque claro, en su equipo juega de lateral, y los laterales tienen que ir más al gol. Pero creo que lo que mejor tiene es que juega muy bien en equipo. Y también lee muy bien en defensa, intenta sacar faltas en ataque y eso.


PM: Marizza, contaste que el año pasado fue complicado por las lesiones, ¿cómo te encuentras ahora mismo física y mentalmente?


MF: Por ahora toco madera (risas). Hasta ahora todo bien, tal vez algunas molestias, alguna carga, pero lo normal. El año pasado me afectó mucho el tema de las cuarentenas que hemos tenido, parar por 14 o 15 días y de repente jugar o ir a entrenar me venía fatal, y ahí empecé a lesionarme. Empecé con una rotura de fibras en el cuádriceps, me recuperé y como también otras compañeras empezaron a lesionarse me tocó de a momentos jugar los 60 minutos. Y ahí aparecía otra lesión y así. Pero este año de momento estoy bien y suma que Cristina reparte muy bien los minutos, me cuida mucho. Hay fines de semana en los que si estoy muy cargada hago la parte de movilidad, caliento un poquito y acabo con estiramientos y tal. Ella me ayudó bastante a que pudiera alargar mi carrera este año y acabar en el 2022, a ver cómo llego.


PM: Has nombrado bastante a Cristina, entiendo que está siendo de gran ayuda.


MF: Es que ella también ha sido jugadora y encima jugó muchísimo, no sé a qué edad se retiró, pero jugó mucho y sabe lo que molesta y lo que no molesta. Yo gracias a Dios no he tenido lesiones graves de rodilla ni nada, pero sí molestias con los cartílagos y eso, ella lo sabe y comprende, por eso digo que me ayuda bastante.


PM: Llevándote al plano de la selección, estamos a menos de 20 días del comienzo de España 2021, ¿cómo encontraste al equipo paraguayo en el último torneo Centro Sudamericano, que se realizó en Asunción? ¿Cómo se van a preparar de cara a este nuevo mundial?


MF: Bueno, en mí país, debido a la pandemia, no pudieron retomar la competencia local hasta que terminó el Centro Sudamericano, y tuvieron apenas cuatro meses de preparación para el torneo, o sea que imagínate cuánto tiempo estuvieron paradas. Entonces teniendo en cuenta eso, yo creo que las chicas estuvieron muy bien. La pandemia nos vino mal a todos, pero más a Sudamérica porque en el tema del deporte no se pudo retomar rápido como aquí. Aún así creo que estuvimos genial, siempre por detrás de Argentina y Brasil. Y si bien de una manera u otra esta situación afectó un poco a todos los países, creo que ellas tienen la suerte de contar con casi todas sus jugadoras en el extranjero.


PM: Ahora que mencionas este tema, tú eres sin dudas la máxima referente del balonmano en tu país y hace dos años comenzaste con tu campus para jugadoras de hasta 16 años. ¿Cómo ves el desarrollo del balonmano en Paraguay? ¿Suelen buscarte las jugadoras para preguntarte cómo conseguir oportunidades en otros países?


MF: Sí, junto con mi marido siempre intentamos ayudar tanto a chicas como a chicos para que puedan salir. Ya lo habíamos hecho con dos jugadoras que vinieron, creo que en la temporada 2016/17. Eran jugadoras chicas de edad y una de ellas se volvió porque extrañaba mucho a su familia y la otra no pudo quedarse en el equipo porque estaba cubierto el cupo de extranjeras y tuvo que irse a un equipo de (División) Plata. Me gustaría cuando acabe mi carrera poder meterme más en ese ámbito, porque ahora yo juego, soy madre, no tengo ese tiempo suficiente para contactar con gente, para dedicarme de pleno a eso, pero me gustaría poder ayudar a las jugadoras a salir (a Europa). Mencionaste lo del campus; encontré niñas que son espectaculares, que son diamantes en bruto. Y ojalá que podamos traer a esas niñas en un futuro, pero creo que hay muchísimos diamantes en bruto en Paraguay. Si ves a las niñas de 12, 13 años, como juegan, es increíble la verdad.


PM: Al final esa es la magia de los campus, ¿no? Que te encuentras con estas niñas que sorprenden. Y pensando en ellas, en la importancia de tener referentes, que tú debes ser una de las mayores referentes que puedan tener, ¿crees que este mundial puede ser importante y servirles de cara a seguir formándose?


MF: Por supuesto, por supuesto. Y te doy un ejemplo; en mi época, cuando empecé, no había internet, no podías ver partidos. Ellas tienen la suerte de poder ver todos los partidos que quieran, y obviamente ya tienen a sus referentes y creo que les va a ayudar muchísimo poder ver el mundial y los partidos. Creo que tienen una suerte tremenda por poder seguir los partidos, cosa que yo no tuve.


Video: RFEBM/MISQUAD


PM: Tuti, comentabas que ella seguías la Liga (Iberdrola), tú tienes la suerte de ser de una generación que siempre ha podido acceder a ver partidos, ¿ahora mismo consumes balonmano?


YG: Sí veo balonmano, tal vez no estoy muy metida, pero los mundiales, por ejemplo sí los veo. Lo veo porque al fin y al cabo me gusta entender, me gusta mucho mirar y fijarme para aprender, así que siempre consumo balonmano. Tengo recuerdos de ver partidos de mi madre y yo siendo una niña, y me los sigo acordando. Me acuerdo de un partido contra Bera Bera, de cuando mi madre jugaba en Agustinos, lo iban ganando todo el tiempo y cuando llegó el final Bera Bera lo remontó, y me acuerdo de que terminó el partido y empecé a llorar (risas).


PM: Qué diferente es todo con respecto a cuando tú tenías la edad de tu hija ahora, Marizza. Cuando tú empezaste a jugar, ¿tenías alguna referente, alguien en quién espejarte o a quién mirar?


MF: No, la verdad es que en Paraguay el fútbol masculino es el deporte rey y ya. No tenía referentes.


PM: ¿Y cómo se hace para hacerse camino cuando prácticamente no tienes referentes?


MF: Bueno, no sé cómo explicarlo. A mí la verdad es que me gustan todos los deportes, desde siempre. Y cuando empecé con el balonmano me atrapó desde un principio. Nosotros teníamos un campo enfrente de mi casa y yo siempre estaba con los chicos jugando al fútbol, al voley, etc. Me invitaban a jugar de todo, pero a mí el balonmano me encantó y me metí de lleno. No recuerdo tener ningún referente ni nada, simplemente yo mejoraba. De hecho, yo llegué a España con 22 años (“23”, corrige Tuti), y no veía el balonmano como lo veo ahora. Yo sabía lanzar, fintar, correr, pero a lo mejor no sabía de tiempos, o cómo jugar una superioridad; para mí era sólo entrar y lanzar. Y desde los 23 años hasta ahora mí visión del balonmano es totalmente distinta, es otra cosa.


PM: ¿Crees que tal vez eso es lo que te haga estar al lado de tu hija enseñándole cuando veis balonmano juntas? El hecho de no haber tenido en su momento a nadie que te enseñara.


MF: Sí, exactamente. Yo siempre digo que ella está entrenando a un nivel en el que va a aprender mucho más que yo en su momento. Ahora en Paraguay la cosa es totalmente diferente, ya las niñas saben jugar bien. Pero hablo de mí persona, en mí época, yo no sabía jugar un 2 contra 2, una superioridad o nada de eso. Ahora las niñas ya lo saben, creo. Yo siempre intento ayudarla, pero ellas tienen la suerte de poder mirar partidos, de aprender de todas las jugadoras.


PM: Tú pasaste de no tener referentes a transformarte en esa referente para el balonmano paraguayo. ¿Cómo ves el futuro del balonmano en tu país y tu involucramiento una vez que termines tu carrera?


MF: Pues yo veo muchísimo futuro, la verdad. Durante la pandemia hubo muchos cambios en la Confederación Paraguaya de Handball (CPH), tenemos nuevo presidente, nueva dirigencia, un nuevo CPH. Quieren hacer bien las cosas y de hecho ahora, gracias a la nueva dirigencia, han salido a Europa dos jugadoras. No puedo detallar bien cómo, pero puedo asegurar que en algo han ayudado para que las chicas pudieran venir. Una es Paula Fernández (Unión Financiera Balonmano Base Oviedo) y la otra es Alicia Villalba (Camargo 74 Propenor Repsol). Querían hacer esto con más chicas, pero asumieron un poco tarde para lo que es el calendario europeo. La nueva CPH está intentando y haciendo bien las cosas para poder crecer, tanto en femenino como en masculino. Yo creo que el año que viene podrán salir ya más jugadoras.


PM: Como decíamos antes, estamos a menos de 20 días para el mundial, ¿cuáles son las expectativas del seleccionado paraguayo con respecto a España 2021? Teniendo en cuenta, como mencionaste, lo mucho que afectó la pandemia y la gran inactividad que han sufrido.


MF: La verdad es que fue todo muy complicado, muy duro, pero aún así nuestras expectativas son dar lo mejor de nosotras, luchar al máximo y disfrutar, por supuesto. Porque sabemos, somos conscientes del nivel que tenemos en Paraguay. Tenemos a Croacia, Brasil y Japón en el grupo y vamos a intentar preparar los partidos de la mejor manera. Hay muchas niñas jóvenes y queremos que sigan aprendiendo, creciendo como jugadoras, y yo creo que le va a venir muy bien a la generación que está ahora jugar un mundial como este. Estos partidos son experiencias que marcan y que sirven un montón.


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