De playones y sueƱos que se cumplen
- Laura Agena
- 5 dic 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 3 nov 2024

El Pabellón de Deportes de Torrevieja serĆ” por siempre ese lugar en el que fuimos felices. Y el 4 de diciembre de 2021 quedarĆ” marcado en la historia del handball argentino como el dĆa en el que La Garra venció por primera vez en un mundial a un equipo europeo. Las crónicas dirĆ”n que el conjunto austrĆaco estuvo diezmado porque por entonces una pandemia de Covid-19 afectó a cinco de sus jugadoras e incluso a su entrenador, pero quĆ© injusto e ingrato serĆa reducir este triunfo a las circunstancias que afectaron al rival.
Los nĆŗmeros dirĆ”n que Elke Karsten fue la mĆ”xima anotadora (11 goles) y figura de un partido en el que el equipo fue un verdadero equipo, como resaltara Luciana Mendoza luego del encuentro, justo antes de intentar dimensionar, entre lĆ”grimas, todo aquello que significaba semejante resultado. āSabĆamos que Austria era un equipo de los europeos al que le podĆamos hacer partido o incluso ganar. Creo que se notó desde el principio que salimos a buscarlo. DespuĆ©s hubo un pequeƱo bache, que es el tĆpico bache que nos pasa, pero por suerte pudimos sostenerlo y al final se nos pudo dar el resultadoā, llegó a explicar la de los 11 mundiales (7 de ellos adultos).
Los relatos tambiĆ©n recordarĆ”n que hubo dos AyelĆ©n que ayudaron a cerrar un partido que venĆa 'tranquilo' y que puso a prueba nuestros nervios, porque Āæpor quĆ© no? Rosalez, una de las debutantes, la de las paradas en momentos en los que la pelota quemaba y que llevó al periodista austrĆaco sentado detrĆ”s del banco de suplentes a tomarse la cabeza, incrĆ©dulo. Y GarcĆa, la que desató la euforia, la que se tiró de cabeza y puso punto final a un thriller de 15" de posesión que parecieron una eternidad.
Los memoriosos relatarĆ”n que 72 horas antes de esta gesta, La Garra hizo un primer tiempo de ensueƱo ante las subcampeonas mundiales y anfitrionas del mundial, en el debut, ante el pavor del pĆŗblico presente, ante la ilusión de tantos del otro lado de la pantalla y del ocĆ©ano. Pero que tuvo un segundo tiempo en el que pareció cohibirse, 30 minutos en los que se la vio perdida como hacĆa tiempo no ocurrĆa.
La primera participación de Argentina en un campeonato mundial fue en Noruega-Dinamarca 1999. Por entonces, las derrotas eran tan abultadas que una victoria ante un equipo europeo no entraba en los planes; y tener jugadoras que militaran en ligas europeas probablemente ni se planteaba como objetivo. Pero 22 años mÔs tarde, 12 de las 16 jugadoras que estuvieron en planilla ante Austria ya cuentan con experiencia en ligas semiprofesionales o profesionales. Y eso si sólo hablamos de aquellas que hoy integran la selección.
Cuesta condensar en un par de pĆ”rrafos (y no lo lograrĆ©) lo que significa esta victoria para un handball de raĆces amateurs, de jugadoras que crecieron sin tantas referentes en quienes espejarse y que terminaron transformĆ”ndose en lo que hoy cientos de niƱas quieren llegar a ser; jugadoras que se hicieron camino al andar. Es casi absurdo pensar que con el nivel de competencia interno que existe en Argentina, hayamos estado deseando con tantas fuerzas, y cada vez con una esperanza renovada a base de pequeƱos indicios de evolución (mĆ”s individual/personal que institucional/estructural), un imposible que estas jugadoras volvieron posible. Porque esas nenas que jugaban en el playón del Manuel Dorrego, el gimnasio de Sedalo o el parquet de AACF Quilmes no tenĆan cómo imaginarse que en un futuro podĆan escribir la historia del handball nacional.
Al margen de lo significativo del dato, del 29-31, del convencimiento del que habló Eduardo āDadyā Gallardo en la conferencia de prensa una vez consumado el triunfo, este resultado es un punto del que jamĆ”s se volverĆ”. Es la prueba de que los objetivos, ademĆ”s de soƱarlos y trabajarlos, se pueden materializar; es la evidencia de que tarde o temprano, si el camino es el correcto, se pueden conseguir. Ahora esas chicas que en algĆŗn momento corretearon por los playones o gimnasios de Mendoza de Regatas, el Club Handball San Luis o Sagrado Corazón son el espejo en el que se miran tantas otras que aspiran a ser como ellas y que piensan en jugar en Europa o en algĆŗn dĆa ganarle a una potencia. Y ya no serĆ” una utopĆa.
Hace dos aƱos, en Japón, Argentina cerró la mejor participación histórica en mundiales tras finalizar en el 16Āŗ puesto, aunque con el sabor amargo de no haber podido cerrar un buen partido ante Angola que habrĆa permitido incluso terminar un escalón mĆ”s arriba. Hace dos aƱos escribĆa que aquellos partidos nos daban licencia para soƱar. Hoy La Garra ya no sólo sueƱa, hoy hace realidad sus sueƱos.
(...y esto reciƩn empieza).
